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Hoy os traigo La Historia de Mar, Sara y Violeta contada por Mar.

Hablé por primera vez con Mar unas semanas antes de la 1ª Jornada sobre Diversidad Familiar Háblame de mí para invitarla a participar en la mesa de experiencias y estuvimos hablando un buen rato porque coincidíamos en muchos puntos de vista. Después de la Jornada pensé que podía ser un buen testimonio de familia para contaros y creo que no me equivoqué.

Os dejo con ella:


Me llamo Mar y originariamente soy mujer.

También soy pareja de una mujer y una de las mamás de una niña adoptada, así que esto nos convierte en una familia homoparental de hija adoptada. Todo esto si queremos definirnos o etiquetarnos de alguna manera en concreto.

Pero no soy más diferente que cualquier mujer, que cualquier persona que se enamora de otra persona, ni más diferente que cualquier mamá que quiere a su hija desde lo más profundo de su corazón e intenta educarla lo mejor posible.

Creo que cada una de nosotras y nosotros formamos parte de la maravillosa diversidad de las personas de este mundo y que nos hace, a la vez, únicas.

La historia de nuestra familia comienza un DÍA en el que Sara y yo nos enamoramos, decidimos caminar de la mano y comenzar a construir el sueño de tener una hija o un hijo.

Nosotras sentíamos que queríamos ser madres y que queríamos hacerlo desde el mismo proceso, por eso optamos por empezar los tramites de adopción. Siempre hemos pensado, y es una cosa absolutamente personal nuestra, que si alguna de las dos se embarazaba, existía una desventaja para la otra a nivel emocional y energético, y el proceso dejaba de ser igual para las dos. Por el contrario si adoptábamos a un/a niño/a, en principio, las dos partíamos del mismo punto y de las mismas vivencias. Evidentemente, nuestra hija es una persona y crea una relación diferente con cada una de nosotras, pero para nosotras el punto cero es el mismo.

Nuestro proceso duró cerca de 4 años, en los que tuvimos ilusión a montones, incertidumbre e impaciencia en grandes cantidades y nervios y desilusiones en una proporción, digámosle, menor. Pero lo que en el día a día se hace largo y pesado, en el momento que te enseñan la foto de tu hija y al rato la tienes en brazos, es como que todo toma otra dimensión….se te olvida el significado de espera, de largo, de pesado, de desilusión, de desesperanza….todo ha valido la pena en ese momento.

Y desde aquel maravilloso día de invierno en el que Violeta llego a nuestros brazos y nos convertimos en 6 manos de mujer, unidas para caminar juntas, la vida nos ha enseñado que hay que seguir luchando día a día por lo que pensamos y sentimos… y que construir una familia y construir una pareja, solo depende única y exclusivamente del amor entre personas.

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LaHistoriaMarSaraVioleta1


Me parece un texto TAN BONITO que no voy a decir nada más.

Si quieres compartir cualquier comentario con nosotras estaremos encantadas.

Un abrazo,

Isabel.

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