Hoy vuelven las historias de familia al Blog.

Conocí a Noemi en el Picnic Literario del pasado febrero, su exposición me encantó y ella también. Así que aquí te la traigo para que te cuente su historia. La historia de una mujer que quiere ser madre y que finalmene lo es adoptando. Te dejo con ella que seguro que te va a encantar.


Nunca dudé en ser madre. Desde pequeñita que jugaba a las muñecas ya simulaba lo que en un futuro lejano iba a ser mi vida sin lugar a dudas: Ser madre. Ya siendo joven me interesó hacer y aprender muchas cosas antes, decía yo, de tener un hijo. Dejé pasar el tiempo, erróneamente pienso hoy en día, y cuando muchas mujeres ya lo son, yo empecé a plantearme ser mamá. Por casualidades de la vida o a consecuencia de ellas, me enamoré de un hombre que no podía tener hijos. Con ayuda de la ciencia, intenté ser madre por “fecundación in vitro” sin buenos resultados. La siguiente opción que me planteé fue la adopción. Nunca pensé en adoptar, la verdad. Sé que muchas parejas lo contemplan paralelamente a la maternidad biológica. De manera que optar por esta forma de maternidad fue para mí novedosa, sorprendente, si bien era plenamente consciente de que era mi última baza para tener un pequeño correteando a mí alrededor llamándome “mamá”. Era esto o nada. Decidí que me arriesgaba a adoptar a un menor, y además sola. Por aquel entonces, la pareja con la que deseaba compartir ser padres, desistió y yo decidí romper la relación y seguir sola en mi aventura de ser madre. Adoptar es una forma de tener un hijo que no es fácil. Reflexioné durante un tiempo, breve por otra parte, hasta que lo tuve claro. Iba a adoptar yo sola a una niña china. Por aquel entonces, año 2003, en China se podía optar por adoptar mujeres solteras, como en Rusia. Sin embargo, me decidí por China porque pensé que el proceso legal y burocrático era más transparente y rápido. Además las niñas chinas son encantadoras y muy listas. Una vez tomada la decisión, todo fue “rodado”. El proceso fue muy corto en comparación a la actualidad. Mi expediente llegó a China en el mes de mayo y en diciembre de ese mismo año, tenía a mi hija en mis brazos. Resultó muy sencillo. Disfruté mucho mientras el proceso se gestaba con éxito: la evaluación y peritaje de los psicólogos para la tenencia de habilidades de ser madre, la aprobación del certificado de “idoneidad” (el documento que te capacita para ser madre), la elección de la ECAI (agencia de adopción)…En fin, cuando quise darme cuenta, me vi preparando el viaje a China acompañada de mi hermano. La adaptación de la pequeña transcurrió dentro de los parámetros de la normalidad. Fue un sueño hecho realidad. Cuando tuve a mi hija en mis brazos tuve la sensación de “haber llegado a casa”. Desde aquel momento, mi hija ha sido una forma maravillosa de amar de verdad desinteresadamente. Gracias a ella, he sabido lo que es AMAR a un ser humano. Mi niña me ha arrancado una profunda e intensa alegría que la he dado con gusto durante el día a día que forma parte de EDUCAR. Adoptar a mi hija me ha hecho mejor persona.

Ahora es una preciosa adolescente de doce años. Buena estudiante y con muy buenas amigas. Es una niña feliz.

Gracias Silvia Jie.

noemi-y-silvia


¡No me digas que no escribe bonito Noemi! Pues puedes leer toda su historia en su libro “La mirada de Silvia Jie”

portada libro La Mirada de Silvia Jie

No puedo decir más que GRACIAS Noemi por compartir con nosotros tu historia. Me encanta leerte 🙂

Y, a ti que nos lees, también me encantará leerte en los comentarios.

Muchas gracias por estar ahí.

Un abrazo,

Isabel.

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